La paz y la alegría de la Navidad

La paz y la alegría de la Navidad

La paz de la Navidad, la alegría de la Navidad necesitan como condición el recogimiento de la noche, la soledad del portal […]. Jesús nace en la noche, nace en el portal. Tú también debes vivir así. Si no entras en esta soledad, si no desciendes en este silencio, no...
La paz y la alegría de la Navidad

El hombre no puede separarse de los demás

Yo no estoy en Cristo, si no soy una sola cosa con todos. Lo primero requerido de la oración cristiana es el espíritu de universalidad. Nada es más contrario al cristianismo que apartarse de la presencia de los otros. Tú y los otros sois una sola cosa. Uno de los...
La paz y la alegría de la Navidad

Hacia la vejez…

A medida que pasan los años, eres más pobre, más solo. No sé cómo es posible: la desolación más profunda y la pobreza más indefensa te acompañan, pero parecen identificarse con la paz más profunda y el gozo más puro. Tomado de Battesimo di fuoco, p. 62. 7 de febrero...
La paz y la alegría de la Navidad

La verdadera y última Pascua

La fiesta de la Pascua es ciertamente el recuerdo sacramental de la muerte y resurrección de Cristo, pero aquel misterio no se podría celebrar si no anticipáramos también el fin y la resurrección de todas las cosas, la verdadera Pascua, la Pascua última, definitiva,...
La paz y la alegría de la Navidad

Mi Paraiso (1970)

Así como Dios no puede negarse a mí, así no puede negarme a los en quienes y por quienes se me ha dado a conocer. Debo amarlos tanto que los pueda salvar y mi paraíso es también su salvación. Per l’acqua e per il fuoco, 30 de agosto de 1970, p. 49
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Dios espera (1980)

Dios te ama aunque no respondas, pero no es verdad para nada que no espere tu respuesta. El amor de Dios no te obliga, permanece totalmente gratuito, pero, justamente en la medida en que te quiere, espera. ¿Te amaría de veras, si no quisiera tu amor?. Ejercicios...